El invento, que ganó el premio internacional James Dyson Awards en 2020, permite obtener un resultado fiable en 40 minutos, sin necesidad de realizar las invasivas e incómodas pruebas que suelen llevar a un diagnóstico tardío a muchas mujeres reticentes a acudir a un especialista.
El diagnóstico precoz del cáncer de mama es la clave para vencer esta enfermedad. 
En España se diagnostican más de 26.000 nuevos casos al año y dos millones en todo el mundo, y es el tipo de tumor más frecuente en las mujeres.
España es uno de los países con mayor índice de detección de cáncer en Europa, seguido de Dinamarca y Finlandia, que son los países que superan el 80% de la población objetivo, según los datos.
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Sin embargo, la ciencia y la tecnología no se detienen ahí.
Ese es el objetivo de The Blue Box, un dispositivo que permite a las mujeres hacerse una prueba de detección del cáncer en casa.
 Creada por la ingeniera española Judit Giró, su idea le ha valido el premio James Dyson 2020. 
Esta innovadora herramienta hace que las pruebas de cáncer de mama sean más asequibles y sencillas que ir al laboratorio o al médico.
A través de un análisis químico de la muestra de orina y envía los resultados a la nube, basado en la IA se lleva a cabo. Esto conduce a un diagnóstico, que se comunica a través de una aplicación.
Un avance que permitirá, en un futuro no muy lejano, que una mujer pueda realizar una prueba de detección de cáncer de mama desde su casa sin necesidad de radiaciones muy peligrosas, por ejemplo, para las embarazadas, ni necesidad de dolor, gracias a una muestra de orina y gracias a la nueva tecnología de la inteligencia artificial.
 Y gracias a esta nueva aplicación permite al usuario consultar estos resultados online en casa en tiempo real en su teléfono y guardar estos resultados sin necesidad de ir al hospital o al médico para obtener los resultados.
 
El perro que detecta el cáncer de mama.
 Para formar el algoritmo que permite la detección, Estados Unidos se centró en la capacidad de los perros para detectar el cáncer en humanos.
El punto de partida de su investigación se basó en la evidencia de que el cáncer produce cambios metabólicos en la fisiología humana, alterando el sabor, la textura, el olor o la forma del cuerpo y el comportamiento.
 El ingeniero se propuso replicar la fisiología del perro en un microprocesador Arduino mediante la creación de prototipos y unos pocos sensores; y traducir el sistema olfativo del cerebro.
   En la actualidad, el dispositivo es capaz de atacar tumores avanzados con una precisión superior al 95%, lo que promete ser un punto de inflexión en esta enfermedad.